el brioche ruso

enero 10, 2016 | cocina internacional, la cocina en el arte, panes dulces, Recetas dulces

Aliter Dulcia

el brioche ruso

 

Mi querencia por los panes dulces es sobradamente conocida, quizá no tanto la que siento por el Suprematismo y el Constructivismo rusos.

Y es que, a mí, un Brioche Ruso me trae  la cabeza la supremacía de la nada y un universo sin objetos. Parece complicado pero Malévich fue capaz de hacer penetrar la idea en un alma ajena sin más esfuerzo que un cuadrado negro sobre un fondo blanco, allá por 1915.

La relación de Rusia con el arte ha corrido un camino paralelo al de cualquier universo personalista y sus devenires históricos; podemos leer en el Eclesiastés que “hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol”, pero el cambio de ese Academicismo canónico a la Abstracción más absoluta se produjo en forma de salto brutal. Y el culpable, ese devenir histórico, fue el paso de una sociedad feudal al socialismo más puro.

La supresión de lo figurativo dio pie a la innovación, a una excusa para gozar de la libertad absoluta para experimentar. Para muestra, un brioche.

 

brioche ruso y trenza danesa 055

 

El bizantinismo clásico ruso carga de dorados y oropeles todas sus manifestaciones artísticas. Formas complejas que se retuercen y giran sobre sí mismas, vastos lugares en los que la vista se pierde. Resulta contradictorio observar cómo un país de tradición tan arraigada carece de un estilo propio; no existe tradición pictórica y/o arquitectónica entre nos pueblos eslavos precristianos, huelga hablar pues de escultura. Con la cristianización del Jaganato de Rus en 860, Bizancio irrumpe en las tablas cristianas rusas, vírgenes orientalizantes que hunden sus raíces en el arte egipcio más clásico. Pedro el Grande crea una escuela barroca que bebe de la Europa más central, recalamos en las vanguardias del siglo XX y terminamos con la estética figurativa populista, ese realismo socialista que sólo pierde fuerza a finales del siglo XX cuando el underground introduce sus tentáculos contemporáneos.

¿Así de sencillo? Nunca las cosas son tan fáciles como parecen, pero, sin duda, ese período que define a Rusia en mi entendimiento histórico y artístico, es el momento en que un joven ucraniano bajo los negros auspicios de un país imperialista, manifiesta toda la incomprensión y la necesidad de un cambio radical a través de lo que daría en llamar Suprematismo.

 

malecich 44

Y ese hombre, ese gran artista universal, constructor de nuevos lenguajes, visionario, fue Kazimir Malévich.

Tenía una personalidad extremista y apasionada y no fue ajeno a los movimientos sociales que perturbaron a Rusia en 1905  donde se involucró en el proceso revolucionario, tendencia que nunca abandonó. Descubre el cubismo y sus consecuencias, y en conjunción con otros artistas que estaban por ese entonces creando nuevas tendencias y vanguardias como el Rayonismo, comienza a desarrollar sus propios experimentos de formas y colores. El paso definitivo lo da en 1915, cuando crea el Suprematismo y se da a conocer con una obra llamada Cuadrado negro sobre fondo blanco.

Rusia era un hervidero tanto en lo político como en lo artístico y Malévich estaba en el ojo del huracán. Realiza diversas exposiciones, no todas bien recibidas, al tiempo que comparte sus experiencias con los artistas de otra vanguardia, el Constructivismo, con quienes tiene puntos de encuentro y profundas diferencias que lo llevaron a seguir su trayectoria en solitario.

Extrañamente, a partir de 1933 empieza a pintar de nuevo, pero de modo figurativo como si quisiera volver a sus raíces. Muere en 1936 y su memoria es oficialmente borrada de las instancias oficiales.

No es sencillo despojarse de todo y eliminarlo de lo visible para llegar a lo que es más evidente ante la desnudez: aquello que es totalmente fundamental. Lo fundamental es imprescindible, sin ello no hay esencia ni presencia, sin su evidencia única no hay fundamento, sustancia o cualidad alguna. Malévich amaba la supremacía de la nada o tal vez la apoteosis del vacío. El suprematismo buscaba, a través de la representación de las figuras geométricas puras, encontrar esa finísima frontera que existe entre la realidad fenoménica que es representable y la no-realidad de la esencia. En cierta forma este planteamiento nos remite a Platón y su dualismo entre el mundo ideal y el sensible: las ideas puras no son representables más que de forma imperfecta, porque la perfección es un atributo que no existe en nuestro universo sensible y mensurable y solo puede existir en el mundo de las ideas.

Al fin, ¿quién fue Malevich? quizá el pintor de la soledad, quizá un representante privilegiado de un mundo oscuro, enorme y vacío y, sin duda, un personaje imprescindible del siglo XX.

Tanto como este brioche dentro de las masas dulces fermentadas.

 

brioche ruso y trenza danesa 080

 

El Brioche Ruso es una simple masa dulce aromatizada con una pequeña cantidad de vainilla. Su complejidad reside en el trenzado superior y en el dulce interior cargado de azúcar. Su origen, como sabemos, es normando y se basa en la adición de ingredientes grasos; natas, huevos, mantequilla o aceites. Amasado en este caso con gancho de batidora planetaria, puede hacerse igualmente en panificadora o a mano.

 

brioche ruso y trenza danesa 084

 

<brioche ruso>

-600 gr de harina de fuerza.

-250 gr de leche templada.

-90 gr de azúcar y otros 90 gr para el interior.

-90 gr de mantequilla en pomada.

-2 huevos M.

-25 gr de levadura fresca-

-las semillas de media vaina de vainilla.

 

Dejar reposar la levadura en la leche templada durante 30 minutos. Disponer la harina en forma de volcán, añadir huevos, azúcar, vainilla y la mezcla de leche y levadura. Amasar hasta integrar los ingredientes. Añadir al final la mantequilla y seguir amasando hasta obtener una masa lisa y elástica. Dejar levar hasta que doble volumen.

Desgasificar la masa y extender con un rodillo de forma cuadrada, espolvorear con los restantes 90 gr de azúcar y enrollar como un brazo de gitano. Cortar los dos extremos con los que obtendremos dos piezas iguales a unos rollos de canela o cinnamon rolls. Reservar. Cortar el rollo restante por el medio y a lo largo dejándolo unido por la parte superior, es decir, comenzar a cortar a unos tres centímetros del extremo superior. Comenzar a trenzar los dos cabos resultantes, llevar a un molde engrasado, colocar los dos trozos de masa reservados sobre los dos extremos para tapar la unión de la trenza en un lado y el comienzo que habíamos dejado sin cortar e el principio. Dejar levar de nuevo en lugar cálido. Pincelar con huevo batido y hornear en horno precalentado a 180º con calor arriba y abajo durante unos 45 mn. Ha de dorar convenientemente.

 

brioche ruso y trenza danesa 111

 

Aliter-signature

 

Receta 4 Comentarios Imprimir Receta

 

Mi querencia por los panes dulces es sobradamente conocida, quizá no tanto la que siento por el Suprematismo y el Constructivismo rusos.

Y es que, a mí, un Brioche Ruso me trae  la cabeza la supremacía de la nada y un universo sin objetos. Parece complicado pero Malévich fue capaz de hacer penetrar la idea en un alma ajena sin más esfuerzo que un cuadrado negro sobre un fondo blanco, allá por 1915.

La relación de Rusia con el arte ha corrido un camino paralelo al de cualquier universo personalista y sus devenires históricos; podemos leer en el Eclesiastés que “hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol”, pero el cambio de ese Academicismo canónico a la Abstracción más absoluta se produjo en forma de salto brutal. Y el culpable, ese devenir histórico, fue el paso de una sociedad feudal al socialismo más puro.

La supresión de lo figurativo dio pie a la innovación, a una excusa para gozar de la libertad absoluta para experimentar. Para muestra, un brioche.

 

brioche ruso y trenza danesa 055

 

El bizantinismo clásico ruso carga de dorados y oropeles todas sus manifestaciones artísticas. Formas complejas que se retuercen y giran sobre sí mismas, vastos lugares en los que la vista se pierde. Resulta contradictorio observar cómo un país de tradición tan arraigada carece de un estilo propio; no existe tradición pictórica y/o arquitectónica entre nos pueblos eslavos precristianos, huelga hablar pues de escultura. Con la cristianización del Jaganato de Rus en 860, Bizancio irrumpe en las tablas cristianas rusas, vírgenes orientalizantes que hunden sus raíces en el arte egipcio más clásico. Pedro el Grande crea una escuela barroca que bebe de la Europa más central, recalamos en las vanguardias del siglo XX y terminamos con la estética figurativa populista, ese realismo socialista que sólo pierde fuerza a finales del siglo XX cuando el underground introduce sus tentáculos contemporáneos.

¿Así de sencillo? Nunca las cosas son tan fáciles como parecen, pero, sin duda, ese período que define a Rusia en mi entendimiento histórico y artístico, es el momento en que un joven ucraniano bajo los negros auspicios de un país imperialista, manifiesta toda la incomprensión y la necesidad de un cambio radical a través de lo que daría en llamar Suprematismo.

 

malecich 44

Y ese hombre, ese gran artista universal, constructor de nuevos lenguajes, visionario, fue Kazimir Malévich.

Tenía una personalidad extremista y apasionada y no fue ajeno a los movimientos sociales que perturbaron a Rusia en 1905  donde se involucró en el proceso revolucionario, tendencia que nunca abandonó. Descubre el cubismo y sus consecuencias, y en conjunción con otros artistas que estaban por ese entonces creando nuevas tendencias y vanguardias como el Rayonismo, comienza a desarrollar sus propios experimentos de formas y colores. El paso definitivo lo da en 1915, cuando crea el Suprematismo y se da a conocer con una obra llamada Cuadrado negro sobre fondo blanco.

Rusia era un hervidero tanto en lo político como en lo artístico y Malévich estaba en el ojo del huracán. Realiza diversas exposiciones, no todas bien recibidas, al tiempo que comparte sus experiencias con los artistas de otra vanguardia, el Constructivismo, con quienes tiene puntos de encuentro y profundas diferencias que lo llevaron a seguir su trayectoria en solitario.

Extrañamente, a partir de 1933 empieza a pintar de nuevo, pero de modo figurativo como si quisiera volver a sus raíces. Muere en 1936 y su memoria es oficialmente borrada de las instancias oficiales.

No es sencillo despojarse de todo y eliminarlo de lo visible para llegar a lo que es más evidente ante la desnudez: aquello que es totalmente fundamental. Lo fundamental es imprescindible, sin ello no hay esencia ni presencia, sin su evidencia única no hay fundamento, sustancia o cualidad alguna. Malévich amaba la supremacía de la nada o tal vez la apoteosis del vacío. El suprematismo buscaba, a través de la representación de las figuras geométricas puras, encontrar esa finísima frontera que existe entre la realidad fenoménica que es representable y la no-realidad de la esencia. En cierta forma este planteamiento nos remite a Platón y su dualismo entre el mundo ideal y el sensible: las ideas puras no son representables más que de forma imperfecta, porque la perfección es un atributo que no existe en nuestro universo sensible y mensurable y solo puede existir en el mundo de las ideas.

Al fin, ¿quién fue Malevich? quizá el pintor de la soledad, quizá un representante privilegiado de un mundo oscuro, enorme y vacío y, sin duda, un personaje imprescindible del siglo XX.

Tanto como este brioche dentro de las masas dulces fermentadas.

 

brioche ruso y trenza danesa 080

 

El Brioche Ruso es una simple masa dulce aromatizada con una pequeña cantidad de vainilla. Su complejidad reside en el trenzado superior y en el dulce interior cargado de azúcar. Su origen, como sabemos, es normando y se basa en la adición de ingredientes grasos; natas, huevos, mantequilla o aceites. Amasado en este caso con gancho de batidora planetaria, puede hacerse igualmente en panificadora o a mano.

 

brioche ruso y trenza danesa 084

 

<brioche ruso>

-600 gr de harina de fuerza.

-250 gr de leche templada.

-90 gr de azúcar y otros 90 gr para el interior.

-90 gr de mantequilla en pomada.

-2 huevos M.

-25 gr de levadura fresca-

-las semillas de media vaina de vainilla.

 

Dejar reposar la levadura en la leche templada durante 30 minutos. Disponer la harina en forma de volcán, añadir huevos, azúcar, vainilla y la mezcla de leche y levadura. Amasar hasta integrar los ingredientes. Añadir al final la mantequilla y seguir amasando hasta obtener una masa lisa y elástica. Dejar levar hasta que doble volumen.

Desgasificar la masa y extender con un rodillo de forma cuadrada, espolvorear con los restantes 90 gr de azúcar y enrollar como un brazo de gitano. Cortar los dos extremos con los que obtendremos dos piezas iguales a unos rollos de canela o cinnamon rolls. Reservar. Cortar el rollo restante por el medio y a lo largo dejándolo unido por la parte superior, es decir, comenzar a cortar a unos tres centímetros del extremo superior. Comenzar a trenzar los dos cabos resultantes, llevar a un molde engrasado, colocar los dos trozos de masa reservados sobre los dos extremos para tapar la unión de la trenza en un lado y el comienzo que habíamos dejado sin cortar e el principio. Dejar levar de nuevo en lugar cálido. Pincelar con huevo batido y hornear en horno precalentado a 180º con calor arriba y abajo durante unos 45 mn. Ha de dorar convenientemente.

 

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4 Comentarios a “el brioche ruso”

  1. ¡Espectacular! Otro que me llevo…..
    SEgurísimo que lo preparo, me ha enamorado su trenzado.
    Un abrazo,
    Olga

    Olga Casanova Martínez, enero 11, 2016, 12:18 pm | Responder a este comentario
  2. Hacía tiempo que no te leía nada artístico y me ha traído a la mente lo muchísimo que me gustaba la asignatura de Arte, aunque mi formación universitaria ya sabes que fue más pragmática (hay quien prefiere llamarla directamente árida o aburrida). No nos enseñaron nada sobre el Suprematismo y, aunque, a posteriori he reconocido el estilo, me apena que quedase un poco arrimado para quienes no nos especializamos en Arte, como tú. Una pena.

    En una exposición en el Guggenheim presencié justamente una muestra de pintores rusos del siglo XX y, creo, porque tampoco lo tengo claro, estaba Malevich. La exposición me sorprendió. Mentiría si dijese que me gustó o me desagradó. Simplemente chocó con lo que estaba acostumbrada a ver mucho más a mi gusto. Creo que tendría que volver a “remirar”, para volverlo a asimilar.

    Te agradezco el momento cultural. Anda muy flojo el mundo últimamente en este sentido.

    En cuanto al brioche… Tengo que ver algún vídeo sobre el trenzado, porque me he liado. jajajajajaja Y dices que se espolvorea el azúcar restante directamente en la masa estirada antes de enrollar? Curioso. Como a mí también me gusta mucho estas masas dulces (y eso que no soy golosa), tendré que probar.

    Muacccccccccccccccccccccccccc

    Laura, enero 11, 2016, 1:51 pm | Responder a este comentario
  3. OOOOHHHHH!! Que maravilla. Si en instagram me enamoró….ahora en el pc… sin comentarios
    Besos guapetona

    Mayte Garcilles Garcilles, enero 12, 2016, 3:06 pm | Responder a este comentario
  4. Impresionante pan hojaldrado, lo haré, me ha encantado!! Bss.

    Conxi, enero 20, 2016, 9:11 am | Responder a este comentario

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